Cabeza virgen busca mamá estúpida

Estaba en San Isidro, desayunando en un bar. En la mesa de al lado cinco mamas, que no tendrían más de 40 años, conversando. Y no pude evitar escuchar. Mal, muy mal de mi parte, sí lo sé, pero es una deformación de la profesión: llevo las orejas prendidas todo el tiempo.

Hablaban. Hablaban de las compañeras de sus hijas. Hablaban de las que estaban “in” y las que estaban “out”.

¿Increíble no? Sigan leyendo esta nota.

Siguieron hablando y yo saqué una libretita, que siempre llevo conmigo, y una lapicera, que siempre me falta pero esta vez estaba, y tomé nota de algunas frases textuales que salieron de sus bocas. Ya se… esto tampoco se debe pero quedo exenta de culpa al no citar las fuentes de precedencia de dichas palabras. A ustedes solo les resta confiar en mis oídos.

¿Quieren saber que fue lo que se dijo en esa mesa? ¿Están preparados? Recuerden que solo eran madres y de niñas que no superarían los 10 o 12 años.

Ahí va:

Una mamá decía: “A mí me da pena fulana, siempre solita, pero bueno si ella no se integra…”

Nada raro hasta ahora…

Otra opinaba: “Yo no la obligaría a mi hija a invitarla al cumpleaños porque son diferentes”.

Una madre alimentando o cultivando la discriminación en una nena. Y no me digan exagerada.

Otra arremetía: “¿Y vos viste a la mamá? De tal palo tal astilla”.

Ni la madre se salvó.

La mamá de una tercera recurría, nostálgica, a un viejo dicho: “Yo sé que mi hija nunca se juntaría con esas chicas “Dios las cría y el viento las amontona””

¿Qué le pasaría a esa madre si la hija se juntara con “esas chicas”? Creo que serían ellas la que entraría en crisis.

Y con esta terminamos: “Yo no lo sé, siempre estuve in, en el grupo de las rubias y altas, el otro grupo era de petisas y feas”.

Ya esta, con esta me sacaron las ganas de desayunar, la simple idea de meter la media luna en el café con leche quedó hecha trizas sobre la mesa.

Quiero aclarar que no se trataba de nenas de diferentes estratos sociales sino de nenas que concurrían todas a un mismo colegio privado de San Isidro y bien pago.

Esto no quiere decir que porque sean de diferentes clases sociales está permitido, no. Sino que marca la discriminación dentro de un mismo sector socioeconómico, ya no se trata solo de una cruza de clases sino, además, de la segregación entre rubias y morochas, tímidas y extravertidas, líderes y sometidas, dentro de una misma aula.

Pero no es ahí donde quería hacer hincapié, porque creo que el hecho es aberrante en cualquier aula, no solo de un colegio privado. Y el hecho es: mamás metiéndoles porquerías en la cabeza a nenas que solo rozan la decena de años.

Porque esto que se dio en una charla de café, les puedo asegurar que sale directa o indirectamente a la luz traspasando cualquier barrera de sentido común hasta llegar a las pequeñas.

Somos adultos y los chicos son solo chicos. Algunos por desgracia terminan mamando todas estas estupideces que vienen en la cabeza de las madres y copian y actúan en consecuencia de esas creencias erróneas e injustas, hasta a veces dolorosas.

¿Oyeron hablar de bullying? Gogleenlo.

Los niños cuando son niños tienen  la cabecita virgen y esponjosa.

No cultivemos la diferencia, la estupidez y la frivolidad en ellas.

Vuelvo a insistir…somos nosotros los adultos.

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