¿Cuál es la diferencia entre ruido y armonía?

Las mismas ondas sonoras arregladas de diferente manera. En el ruido no hay centro. (…) Si puedes dar un centro al ruido, éste se vuelve música, entonces se vuelve todo orgánico.

(…)Tal como estas ahora eres un ruido. No es malo, simplemente careces de centro. En cuanto lo tienes todo queda arreglado y se vuelve hermoso.

(…)El Tantra te acepta en tu totalidad (…) Yo no estoy aquí para negar nada en ti, solo para ayudarte a arreglar tus energías y darles un centro. Y te confirmo que serás más rico si absorbes la ira, el sexo, el odio, los celos. Estos son los condimentos de la vida y tú tendrás mejor sabor. La ira se tiene en la exacta cantidad que es necesaria. Si ésta se apodera de ti, entonces es fea. Si comieras solamente sal, morirías; ésta entra en cierta proporción, pero en esa proporción es necesaria, absolutamente.

En este camino encontraras gente que intentara podarte, mutilarte. Te dirán “esta mano es mala, arrójala”. También te dirán que es malo el sexo, el enojo, el odio… te dejaran paralizado, sin vida. Esto es lo que le ha sucedido a la humanidad.

(…) Uno vive la vida en todos sus aspectos. Cada tonalidad debe conocerse, cada sabor. Incluso la duda y el fracaso son necesarios, porque si nunca fracasaras, no alcanzarías la simplicidad, serias solo un simplon, y este nunca es simple. La simplicidad debe estar precedida de una experiencia profunda y compleja. (…) El sabio ha vivido todos los pecados de la vida sin negar nada, (…) ha caído hasta las profundidades del infierno. (…) Si siempre te conservas en el camino correcto, no serás festejado por la existencia. Serás una sola nota, no una melodía. Una línea recta sin curvas y rincones que es lo que da a la vida su misterio, su profundidad. (…) Al moverse en los hondos valles de la vida el ojo se acostumbra a la oscuridad y uno empieza a ver la luz incluso en la oscuridad.

¿Qué merito tiene ver la luz en el día?

Lo hermoso es poder mirar el día escondido en la oscuridad de la noche cuando tus ojos han sido entrenados.

 

Extracto del libro “Tantra”, de Osho.

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