El peso del silencio

“Alabama Monroe” es una película de amor. De relaciones familiares. De música. De muerte.  “Alabama Monroe” narra la historia de amor entre Elise y Didier. “Ella tiene una tienda de tatuajes, él toca el banjo en una banda. Es amor a primera vista, a pesar de sus diferencias. Él habla, ella escucha. Él es ateo y un ingenuo romántico. Ella tiene una cruz tatuada en el cuello”, dice una página de cine. Esta pareja tiene una hija, Maybelle, pero la nena enferma a los seis años.

Hay una escena donde la madre, encerrada en el auto, grita desconsolada, golpeando el volante de la vieja camioneta y agarrándose los pelos de la cabeza. La escena es en completo silencio.

Como recurso cinematográfico, el director decide que ese pedazo del film fuera mudo. El mismo recurso se usa en la última escena del “Padrino III”, a la salida de la ópera. Algo terrible sucede y la mudez se apodera de la pantalla viendo el grito, pero sin escucharlo.

Les puedo asegurar que ese silencio es más fuerte, muchísimo más, que si uno escuchara el sonido de un grito.

Una psicóloga y amiga, Belén González, escribió: “a modo de punto de partida me gustaría plantear una cuestión que quizá resulta algo contradictoria: el silencio tiene contenido”.

Por eso mi amiga sigue diciendo: “el silencio se escribe y también se grafica en el lenguaje verbal, por ejemplo con los puntos suspensivos que nos brindan respiro. Entonces el silencio no es una ausencia…”

No. El silencio no es ausencia. El silencio efectivamente tiene contenido. Como recurso cinematográfico, amplia el grito. ¿Y como respuesta?

Si decidimos emitir silencio frente a alguien que nos acusa, si decidimos emitir silencio en una situación que no tiene punta de entrada ni de salida, si decidimos emitir silencio a alguien que nos lastima, entonces, ¿no estamos haciendo nada? ¿Nos están caminando por encima de la cabeza? ¿O estamos haciendo algo, igual, o más poderoso que la palabra?

Muchos creen que callarse es ser estúpido.

Yo creo que, a veces, es una forma mucho más sana de responder.

 

 

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