Marzo

marzo

Marzo particularmente es un mes que me encanta. Para mí en marzo arranca el año. Sí, porque en marzo arrancan los proyectos, en marzo arrancan las clases, en marzo arrancan los cursos. En marzo los intendentes vuelven de sus caminatas por la costa y las agendas se empiezan a colmar de actividades. En marzo salimos a la calle nuevamente con el diario Las Cosas de Decir, a caminar la zona, en marzo te cruzas con los colegas que están un poco mas bronceados que en diciembre, en marzo la charla gira en torno a los lugares que algunos pudieron visitar, en marzo seguimos viajando…

Pero en marzo, a veces también se toman decisiones.

Fueron los primeros días de marzo que fui a comunicarle al director de la radio donde siempre trabajé que el programa no iba a seguir más ahí.

A lo que me contestó “Pagame marzo”. “Pero si no hice ningún programa”. “Sí, pero me lo estás diciendo en marzo y el mes ya empezó”.

Antes de seguir quiero aclararles que él tenía razón, pero en el momento no entendí y tampoco me pareció justo dado que hubo varios programas donde arrancamos más tarde por cuestiones técnicas y nunca se nos descontó, así que le dije eso.

La siguiente pregunta fue “porque te vas” y en vez de decirle porque sí, le expliqué porque me iba. Esto último desencadenó una serie de gritos, un tipo que se iba poniendo cada vez mas de mal humor , alguien que paso de estar calmo a ponerse nervioso, definitivamente no era la persona que yo conocía hacía 6 años.

Y mientras tanto seguía sin entender su reacción. Puede gustarte o no mis motivos pero no era la reacción para el momento y además yo no estaba gritando.

Salí de ahí casi temblando, y pensando que había sido el recipiente de un día malo de alguien.

Cuando pase por la oficina de prensa me crucé con unas de las chicas que trabaja ahí. Esta chica estuve saliendo con un concejal 6 años, siendo su amante, y luego quedo embarazada de él, se armó una bataole que ni les cuento. Yo me entero todo esto por una conocida que tengo dentro del HCD y cuando me cruzo a la chica embarazada hace algunos meses la felicito porque  sabía lo mucho que deseaba tener un hijo, además de que nos llevábamos muy bien. A partir de ese día no me saludo más. Creo que no le gusto que me entere… recipiente de la mierda ajena otra vez.

Salí de ahí y camine hasta la avenida pensando que tal vez para mi marzo estaba bueno, pero para tantos otros no.

El semáforo estaba en verde para los autos, venía uno casi arrancando la cuadra y yo en la esquina siguiente cruzo porque tenía espacio, (esto no lo hagan en sus casa, hay que cruzar cuando  el semáforo lo indica) y el auto que todavía no había llegado a mi esquina toca un tremendo bocinazo. La mujer frena con el semáforo en verde, baja el vidrio y me larga un sinfín de insultos a los gritos. Atino a decirle ”¿Qué te pasa? No estés tan nerviosa, tenes a tu hija en el asiento trasero, pensa un poco en ella”.

Y sigo caminando, temblando.

Llego a mi casa contracturada, con dolor de cabeza, me pongo una pomada en el cuello, tomo algo para el dolor de mi cabeza, trapos con calor seco y nada… la contractura avanza.

Los pies en el pasto, acariciar a mi perrita, y una rica cena con amigas fueron mi alivio ese día.

A la mañana siguiente, metí  en un sobre el dinero de marzo, fui hasta la radio y se lo di al director.

“Este es el pago de marzo.”, le dije.

Porque en definitiva de marzo se trataba el asunto. ¿No?

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