Muñecas con celulitis y algunos kilos de más para reivindicar la belleza real

(  La Vanguardia)

Una mamá sueca comenzó a producirlas para evitar que los niños crezcan con falsos ideales de belleza. Hay una amplia variedad: más altas, más bajas, más jóvenes, más ancianas, blancas y negras, y también con genitales.

La Barbie ha arrasado en sus más de 50 años de historia pero desde hace poco se está rodeando de desprestigio, y todo por ensalzar unos cánones que critican las defensoras de la belleza real. Las medidas de la muñeca de Mattel distan mucho de la realidad y es por ello que ya han surgido varias iniciativas para boicotear a la icónica muñeca. La última de ellas llega de la mano de Julia Teuba, una madre sueca de 35 años que ha creado una colección de muñecas con celulitis, kilos de más y varios tipos de cuerpo y tonos de piel para reivindicar la belleza plural.

 

 

Se llama My IDolls, pero se la conoce como anti-Barbie, es más bajita que su competidora, tiene unos kilitos de más, rasgos de celulitis y hasta presenta genitales. Sin duda, es más real que la alta, esbelta y rubia Barbie y eso mismo es lo que perseguía su creadora. Cansada de la perfección de las muñecas actuales, Teuba decidió armarse de valor e invertir parte de sus ahorros para crear un juguete que no ensalzara un canon irreal de belleza y que resultara mucho más educativo para las niñas.

 

Todo comenzó cuando su hija recibió como regalo de Navidades una muñeca Barbie. Al verla jugar, cayó en la cuenta de que aquella muñeca podía crear unos falsos ideales en la mente de la pequeña. “Me di cuenta de que los niños juegan constantemente con estas muñecas y me pregunté cómo podía afectarles. ¿Por qué mi hijo tiene que tener muñecos con músculos grandes y mis hijas tienen esas muñecas?”, explica la sueca al periódico Daily Mail.

 

 

Poco a poco fue desarrollando toda su colección de muñecas “reales” y cuenta modelos bajitas, de piel negra, más jóvenes y más ancianas y con más y menos celulitis. Además, todas tienen genitales para asemejarse más a las personas. El juguete ha sido aceptado por una buena parte de la sociedad, aunque “He recibido algunos comentarios negativos, pero prometo que no voy a obligar a nadie a comprarla, hacerse con ella es algo totalmente voluntario”, añade la mujer.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *